Esta semana he estado pivotando entre estar de buen ánimo, estar deprimido, la hiperactividad, la falta de motivos para hacer nada, el estrés, y una especie de semi-satori provocado por el libro que estoy leyendo. En conjunto, yo no tengo un estado de ánimo, sino una puta montaña rusa. Parte de esta montaña rusa con rizos, arcos vertiginosos y tirabuzones de espanto, ha sido provocada porque esta semana he enviado más emails de los que debería. Si me contestan, mal, y si no me contestan, peor. ¿Estarán ocupados? ¿Tendra Mierdahotmail mi dominio (que apenas tiene 10 días) baneado? ¿Pasarán de mí? Y luego me preguntan que por qué no hablo, llamo, o por lo menos escribo un mensaje. Por cierto, mi móvil no sólo está apagado, sino que no tengo saldo (bueno, tengo un céntimo). Lo que me impide contactar con la gente que no tiene ordenador, ya que no consigo superar mi fobia al teléfono. He dicho.
Los Cantos De Hyperion (I) »« Juego Sucio