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Crónica de un hombro anunciado

Publicado el 18 de Febrero, 2008 a las 4:22pm por Pi.
Categorías: Personal.

Esta es la crónica de la historia del relato de los avatares de la leyenda del mito del rumor no confirmado sobre los eventos relacionados y causados por y para la operación quirurgico-metafísica de la extracción bumpoidal reciente. Vamos, que cuento lo del hombro.

Octubre de 2007: Mientras el mundo se deshacía a mi alrededor debido a las nefastas políticas exteriores de los paises primermundistas, la irritación que sentía en mi interior mi hombro se tornó bastante irritante. Decidí pedir que me quitasen el bulto que he llevado durante años y al que casi podía llamar hijo. Me concedieron el deseo, y quedé en estado vegetativo. O sea, esperando.

18 de Enero de 2008: Un cometa atravesó el cielo, anunciando desgracias y calamidades para los que las fueran a tener. En Valdemotilla De Fuentevieja nació un cordero con dos cabezas, o eso dice la matrona alcohólica que atendió a la oveja. Una enfermera del hospital de San Eloy llama a un pobre, pobre chico para librarle de su bultito.

21 de Enero: Un cirujano cachondo, una enfermera simpaticorra y una auxiliar inexperta me atienden. En la operación usan un bisturí eléctrico, que hace que toda la experiencia sea menos sangrienta, pero más olorosa. De verdad, huele como en la matanza del cerdo, cuando le queman para quitarle los pelillos. Es como el olor del torno del dentista cuando te limpia la caries antes de empastar. Requemao del bueno. 10 minutos quitar el bulto, 40 ó 50 coser. Siete puntos y para casa.

22 de Enero: La auxiliar inexperta se había pinchado con una aguja que usaron conmigo. Paloma me llama y me pide que me haga unos análisis, parte del protocolo de Salud Laboral cuando un trabajador tiene un accidente de este tipo. Sospecho de un complot para aderezar el trozo de carne que me quitaron con un poco de fluído corporal, para completar la merienda.

24 de Enero: Acudo otra vez a San Eloy, me quitan sangre, pero no me mareo ni nada. Compro una flor de cristal y para casa. En el camino, me doy cuenta del sentido de la vida. A los 5 minutos se me había olvidado, es que si no apunto las cosas…

31 de Enero: Primera visita a curas para quitarme puntos. En el ambulatorio hay dos salas de curas, las dos se llaman igual. Primero voy a una. Me dicen que vaya a la otra. Entonces voy a la otra. Tampoco era esa, era en consulta de cirugía. Impresionante organización esta de Osakidetza. Me quitan cuatro puntos. Me duele, me hace pupa, pero la enfermera es guapa así que no la pegué. Pequeño aviso de una infección.

4 de Febrero: Otra visita para quitar el resto de los puntos. Pupa, pero no lloro. No hay piruleta. La enfermera (otra enfermera) dice que parece más una reacción alérgica que una infección. Me cambian de Betadine a Furacín. Quedan 10 días para San Hallmark.

9 de Febrero: A lo largo de la semana, la herida que ya debería estar curada presenta peor y peor aspecto. El sábado de Carnavales, que pensaba pasar disfrazado de chico que se queda en casa, me llevo un buen susto cuando veo que la herida no sólo sigue supurando, sino que además se ha abierto. Hay un agujero del tamaño de una moneda de un céntimo por el que se ve el músculo. Didáctico, pero decido ir a urgencias. Urgencias está lleno de gente con disfraces alegres y rostros tristes. Cuando me atienden, no le dan mayor importancia, aunque cuando ya parecía que iban a volver a tapar la herida descubren un detalle sospechoso: el resto de un punto. Escarbando (desagradablemente) encuentran dos puntos más interiores. Nadie sabe cuantos puede haber, así que me dan antibióticos y me mandan ir a curas otra vez.

11 de Febrero: En curas me encuentran otro punto, y esperan que no haya más. Me cuentan que esos puntos interiores se hacen con sutura reabsorbible, y que he tenido una reacción de rechazo, por eso tenía la infección y el enrojecimiento que parecía una reacción alérgica. Me mandan a casa con instrucciones de volver al día siguiente con otra enfermera fuera del horario normal. Comentarios sobre lo fea que se me ha quedado la herida, con los que concuerdo.

12 de Febrero: Vuelvo al día siguiente, la enfermera no aparece. Como no me dolía la herida ni nada, no insistí y me volví para casa. Felicité a las Cebollas De Juana, y me dispuse a curarme yo mismo. Para mi sorpresa, la herida aparecía limpia de infección, pero en vez de tenerla abierta por un sitio de un céntimo, el céntimo se había convertido en euro. Y encima se había abierto por otros dos sitios. Voy a pedir cita para mi médico y que me mire la herida, pero está ocupado que lo flipas, y no me dan cita hasta dentro de dos días. Cabreo, depresión, sueños intranquilos.

13 de Febrero: Acudo a mi médico sin cita. Como es majo (o le doy pena) me atiende muy bien, y me dice que a curas todos los días para vigilar que no se abra más y que se vaya cerrando bien. Discusión con la enfermera sobre a cuál de todas las posibles salas de curas me está mandando. Revisión diaria durante una semana por lo menos, inclusive festivos. Rezo los responsos y duermo el sueño de los justos.

15 de Febrero: Molestias en el hombro, agarrotamiento muscular, dolores en la articulación, le suelto una burrada a la enfermera (aunque sólo me di cuenta cuando ya había salido). Y encima sufro una abducción. Un grupo de seres extraños me obliga a ingerir grandes cantidades de comida oriental, mientras pienso que por lo menos no andan con la sonda anal. Cambio de idea cuando empiezan a torturarme al obligarme a estar con un montón de chicas guapas y simpáticas que no sienten ningún interes en mí (como hombre). Retortijones intestinales y traumas psicológicos varios, responsos, sueño.

18 de Febrero: Una de las tres aberturas de la herida comienza a cerrarse, menos mal. Lo que no entiendo es cómo van a vigilar la evolución de la herida si cada día me toca una enfermera distinta. A este paso tendré que estar otros 10 días con lo de la cura diaria. Que está bien para obligarme a salir de casa. Una desconocida me lleva por el camino del crimen al solicitarme una copia ilegal. La SGAE comunica, así que no puedo denunciarla. Sin embargo, el rey de los salmones me pasa el Rez, con el que me pongo contento.

El desenlace en el próximo capítulo.

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